Este blog pretende mostrar antiguas arquitecturas que ya no están, esquinas porteñas que destacan el ayer y el hoy, personajes poco conocidos de la historia y su breve fama, trágica en algunos casos, edificaciones ocultas e inconclusas, rarezas y cambios en la fisonomía de la ciudad, todo el misterio que encierra Buenos Aires y sus secretos más profundos.
Pasen y vean.

Autor:Fabio Perlin
Contacto:archivoperlin@gmail.com

lunes, 14 de abril de 2014

Palacio para el Intendente Torcuato de Alvear (1884) / Juncal 1081

Fotos:Revista Summa (1985)

Palacio de Torcuato de Alvear

Magnífico palacio proyectado por Juan Buschiazzo para Torcuato de Alvear seguramente dentro de los años que duró la unión entre ambos (1880/87), uno como primer Intendente de la ciudad y el otro como Jefe del Departamento de Ingenieros de la Municipalidad.
De dos plantas, diseñada sobre el cruce de dos calles, su esquina era semicircular rematada por una cúpula, a ambos lados se distribuían los distintos sectores a partír de su gran portal de entrada sobre la calle Juncal, el gran salón, el gabinete de trabajo, la oficina, el vestíbulo, la sala de armas y la de billar.
La gran escalera ubicada justo en el centro de la casona comunicaba con el piso superior donde básicamente se agrupaban las grandes y pequeñas habitaciones, todas con una decoración por demás lujosa y una galería que llevaba a un espléndido balcón terraza desde donde se obtenía una magnífica vista del inmenso y arbolado jardín que estaba circundado por pilares de mampostería y rejas artísticas.
Sobre la calle Cerrito, alejado de la propiedad y casi al final del extenso parque, existía una larga entrada de reja de doble hoja que conducía a un camino que finalizaba en una generosa edificación donde se guardaban los carruajes y servía como caballeriza.
Completaba toda esta construcción la parte oculta que tenía esta residencia y que correspondía al subsuelo donde estaban las dependencias de la servidumbre, la habitación del portero, la lavandería, la cocina,el depósito y la despensa que se accedía por lugares estratégicos para no ser vistos por los miembros de la familia u ocasionales visitas.
Se dice que Torcuato mandó a construír una gruta, aunque en menor escala, similar a las que había hecho levantar en distintas plazas y que fueran tan cuestionadas y vapuleadas por los habitantes de Buenos Aires.


Fueron conocidas las famosas tertulias organizadas por los dueños de la casa. Don Torcuato de Alvear se habìa casado con Elvira Pacheco, hija del General Pacheco, la cual le dió siete hijos:Carmen, Angel, Carlos y Marcelo, futuro dandy y presidente de la República, tres hijos habían fallecido en la infancia. El logrado desempeño alcanzado en su gestión como primer intendente de la ciudad, le había abierto un abanico de relaciones de todo tipo, logrando un reconocimiento colectivo de la alta sociedad y aún de la gente más humilde que veía con ojos propios los progresos edilicios que asomaban en la llana y chata urbe.
Ya en Europa, en viaje de placer, es notificado que nuevamente era nombrado para hacerse cargo de su antiguo puesto, esto lo motivó a reorganizar antiguos proyectos no cumplidos y decide regresar de inmediato a la Argentina.En el viaje enfermó repentinamente falleciendo poco después en su residencia de la calle Juncal en diciembre de 1890.
De la testamentaria de Torcuato de Alvear se desprende que sus hijos son herederos universales dejando gran cantidad de dinero, propiedades y campos, que a la muerte de su viuda, Elvira Pacheco, se duplicó. El menor de estos hermanos, Marcelo Máximo Torcuato de Alvear desde pequeño estuvo habituado a grandes reuniones sociales y extraordinarias fiestas y prontamente guiado por la mano de su padre, iría adentrandose en la política, aunque esta al principio sólo fuese una excusa. Después de la muerte de sus padres, la residencia continuó prestando servicios como lugar de encuentro político con un muy joven Marcelo que perfilaba como tal, con el agregado de caballero de buen gusto, millonario y el soltero más codiciado de la época. Se dedicó a viajar por Europa y gastar su fortuna.Es así como la mansión de la calle Juncal esquina Cerrito lentamente empezó a cerrar sus puertas. En 1898 conce a Regina Pacini, una cantante lírica nacida en Portugal, de la cual se enamoró perdidamente y persiguió durante ocho años por todo el viejo mundo, colmandola de regalos y no faltando a ninguna función de su amada. Finalmente Marcelo convenció a Regina y se casaron el 27 de Abril de 1906, y él como respuesta afirmativa a esa unión le regala una villa cercana a París.
Este no es el fin de esta historia, pero en este caso sólo hemos de abocarnos a relatar los sucesos acaecídos en la casa hasta su total desaparición.


Palacio Mihanovich

La antigua residencia de los Alvear desde largos años ya no era visitada por ningún miembro de la familia seguramente sólo era habitada por algunos pocos empleados domésticos que se ocupaban de mantenerla. Probablemente enterado de que la Mansión Alvear se encontraba desocupada, el naviero Nicolás Mihanovich, realiza las gestiones para poder adquirirla. Este empresario astrohúngaro amasó una inmensa fortuna entre 1880 y 1920, tenía dos hijos naturales Pedro y Nicolas y tres hijastros que pronto pondría a trabajar en la empresa.Mihanovich compra la residencia cerca de 1908 casi conjuntamente con otra mansión suburbana del barrio de Belgrano y se instala con su familia y empleados. Quizás el tiempo que marca el destino de la vida, haga que en un mismo escenario se pueda representar otra obra. Los Alvear pasaban a ser un buen recuerdo en el barrio, el telón se elevaba nuevamente y había que darle paso a los nuevos personajes. Con una inmensa fortuna, relaciones comerciales fructíferas e integrante de una exclusiva elite de residencias y mansiones, el "Palacio Mihanovich", como se lo conocería desde entonces,, volvió a ser lugar preferido por la "high society" de principios del siglo XX, con banquetes y tertulias a la orden del día. La empresa que dejaba jugosos dividendos anuales pronto sería manejada por sus hijos cuando Mihanovich decide que ya es tiempo de retirarse definitivamente en 1918.Pedro se hace cargo de la presidencia y Nicolás, el menor, actuaba desde Europa trabando nuevas relaciones navieras. Hay un dato no confirmado que dice que Nicolás Mihanovich padre manda a construír en el mismo predio donde se encuentra la casona, la mansión para "Nicolasito y familia", lo que quizás nunca se haya concretado o sí, ya que los jardínes de la residencia ocupaban un muy espacioso terreno. Lo cierto es que Nicolasito, ya enfermo, volvió desde España junto a su esposa e hijos dedicando gran parte de su tiempo sólo a organizar sus papeles personales, falleciendo aquí en 1920. Pedro, su hermano, lo siguió cinco años después cuando practicamente las acciones de la compania naviera habían sido vendidas a otros empresarios. Nicolás Mihanovich sobrevivió a sus hijos rodeado de nietos, finalmente murió en 1929 en esta casona que había elegido como su última morada.

Comentario final

No se sabe cuando fue demolida, lo que sí se puede asegurar es que viendo el Mapa Interactivo de 1940 el terreno ya está parcelado y en su solar se encuentra un nuevo edificio y en lo que era su extenso jardín, otra construcción, sólo se ve sobre Juncal al lado de lo que fuera su entrada principal una pequeña parcela con algunos árboles.
Si bien podemos afirmar que se demolió antes de la cuarta década del siglo XX, tampoco hubiese llegado hasta nuestros días por encontrarse en el trazado de la Avenida 9 de Julio.
De una u otra forma esta belleza arquitectónica diseñada por Juan Buschiazzo estaba destinada a no subsistir.

Torcuato de Alvear (1822-1890)



Hijo del General Don Carlos de Alvear, guerrero de la Independencia y diplomático de Don Juan Manuel de Rosas.
Nacido en Montevideo en 1822 debido al exilio de su padre, al contrario de sus hermanos no cursó estudios secundarios dedicandose a trabajar el campo y su temprano viaje a Europa, sin dudas, dejaría huellas inborrables que en el futuro plasmaría en sus obras públicas.
Casado con Elvira Pacheco, hija del General Angel Pacheco, tuvieron cuatro hijos, Carmen, Angel, Carlos y Marcelo, que fuera elegido en 1922 Presidente de la República, escribiendose otra etapa de esta aristocrática familia.
Ingresó en la vida pública integrando la Junta de Crédito Público, siendo elegido en 1875 miembro de la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires.
Trabajó en la candidatura del Gral.Julio Roca y en Septiembre de 1880 presidió la Comisión Municipal para tres años después asumir su cargo como primer Intendente Municipal.
El plan que propone Alvear, sin dudas apoyando el modelo "Rivadaviano" que se impuso a partír de 1820, era delimitar a la ciudad por las avenidas Caseros al sur, Callao-Entre ríos al oeste, Santa Fe al norte y el Río de la Plata al este.Fuera de esa traza se alojarían las industrias, los servicios y quintas de abastecimiento, aunque el perímetro distrital iría cerrándose hacia 1886 con la incorporación de Flores y Belgrano.
Juan Buschiazzo fue llamado desde el primer momento por Alvear en 1880 logrando una dupla imbatible, ya que el hacedor de las grandes ideas urbanas era el intendente, encontrando en el ingeniero un técnico eficiente y el que mejor las llevó a la práctica.
Bajo el impulso tarnsformador desgraciadamente caería gran parte de nuestra historia.
Contra lo primero que emprendió a poco de asumir fue la Recova vieja que dividía las dos plazas y que era una antigua construcción levantada hacia 1801 donde se distribuían los negocios de todo tipo.Enérgico y autoritario como era echó a todos los comerciantes y la hizo demoler en tan sólo tres días, obligando incluso a los obreros a trabajar por la noche dirigiendo personalmente las obras.
Fue así como dejó el camino libre para que Buschiazzo unificara ambas plazas convirtiéndola en una sola, la actual Plaza de Mayo.
Torcuato de Alvear cegado por el progreso giró su vista hacia el oeste más precisamente hacia el Cabildo, tenía claro que la "Gran Aldea" tenía que dejar de serlo y nada lo haría cambiar de opinión.Mutiló sus tres arcos y parte de la vieja Casa Municipal y ya no paró, el proyecto de un boulevard parisíno lo obsesionaba, su idea de unir el futuro Poder Legislativo con la Casa de Gobierno através de una gran avenida no tardó en llevarse a cabo.
Miles de pleitos derivados de las expropiaciones sin embargo, no dificultaron su realización que demandó diez años.Alvear, siempre con el apoyo de Buschiazzo, dotó a la ciudad de parques y plazas y las embelleció, siempre con su criterio de ver las cosas, con grutas, cascadas y puentes como las de Constitución, Recoleta o Palermo, por esto sería muy criticado y defenestrado en publicaciones de la época.
Los edificios públicos eran monumentales, las ampliaciones y construcción de hospitales, asilos y cementerios, como así también mercados de abastecimiento y el ordenamiento de las terminales de transorte, pasaban bajo su supervisión.
Por su temperamento fuerte o mejor dicho su mal genio, el Consejo Deliberante pidió en 1884 su cesantía pero fue apadrinado por el Gral Roca y reelegido al año siguiente ya bajo la presidencia del Dr.Miguel Juárez Celman, renunciando en 1887.
Gozando de una gran fortuna viajó a Europa, donde ya emfermo, recibió la noticia de que resultaba designado nuevamente como intendente municipal, ya en el mandato de Carlos Pellegrini.
Torcuato regresó para hacerse cargo de su puesto pero su estado empeoró falleciendo el 8 de Diciembre de 1890.
Una columna en su honor se levanta en los jardínes de la Recoleta, esos mismos que él creara.

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